...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

viernes 13 de enero de 2012

Telemarketer

Una señora llama por teléfono al call center de Farmacity.
Le cuenta en un tono muy ofendido a la chica que le tocó atenderla que ella SIEMPRE usa la Ponds Rejuvenece y ahora no hay más. La telemarketer le pregunta si se fijó en otras tiendas y ella le dice que si, que recorrió las del barrio y no tienen. La chica no sabe muy bien qué responder y le dice que llame la semana que viene que probablemente va a entrar. La mujer le dice que no, que ella sin su crema va a enjecer mil años por noche. Le exige que le consiga un pote INMEDIATAMENTE.
Se disculpa la telefonista y le dice que ella nada puede hacer, no tiene acceso al stock de las diferentes sucursales y no sabría a quién llamar con semejante extravagancia. La señora alza la voz. Le dice ahora si, montada en furia, que no está bien ser condecendiente sólo porque se es jóven. Que ya va a entender ella los problemas de la vejez y que es una irrespetuosa y una maleducada. Le grita que no tiene integridad y que es incompetente en su trabajo. La chica está muda. Petrificada. Se hace un silencio. Ninguna habla pero ninguna corta.
La telefonista (que la señora imagina jóven) haciendo uso de sus neuronas no integradas al discurso que le enseñaron le pregunta cordialmente si probó en otras perfumerías.
La mujer le responde que NO, ella es clienta FIEL de Farmacity, que JAMAS se iría a la competencia. Y siguió con "Qué clase de empleada sos vos que me manda a comprar a la competencia, te voy a denunciar con tu jefe para que te dejen en la calle...." ya saben.
No hay nada más que decir de ningun lado. La señora necesita tomar aire, la chica mira a su alrededor chequeando si alguien vería si cortase el teléfono. Su supervisora está demasiado cerca.
De repente en la línea un sonido: ¿Me vas a conseguir la crema nena?
La telemarketer no lo piensa dos veces: Si, señora. Vaya a la sucursal de Medrano y Corrientes, y preguntelé a Natalia por el pote de crema que dejó Laura a nombre de usted. ¿Cómo es su nombre? Norma, Norma Cualquiera. Ok, Norma, vaya tranquila que lo va a encontrar.
Biiiip. Silencio.
¿Quién será Natalia, quién será Laura? No importa, cuando vuelva a llamar será problema de la telemarketer de al lado. Y si te he escuchado, no me acuerdo.