Pongan el staging que quieran, el que más les guste.
La cosa es que nos cruzamos. Era tan probable como improbable en esta superpoblada ciudad donde todos estamos cerca.
Ella y yo nos ponemos tensas, la veo cambiar el gesto relajado de la frente por uno arrugado y tenso. Reacciono e intento mantener los músculos de mi cara tal cual estaban un segundo antes. No quiero que se me note. Nuestros ojos se enuentran en algún punto del cruce de miradas, supongo que más cerca mío por mi mala visión. Aumentamos un poco la velocidad de la marcha, me doy cuenta porque el punto de cruce se me viene encima cada vez más rápido.
Ellos, o por lo menos él, endereza la espalda y se yergue en gesto masculino básico. No veo qué hace Fer. Es probable que esten midiendo las posibilidades del adversario en el caso, probable, de que tuvieran que agarrarse a piñas.
Me gustaría, no lo voy a negar.
El nudo en el estómago se rellena de imágenes y recuerdos y se inflama. "Me lo van a tener que drenar" pienso, sacando la ironía de no sé dónde.
20, 30 centímetros para la zona de desastre.
No puedo.
No puedo seguir, no puedo volver.
La cagaste lindo, pienso. Y al rescate viene la altanería que encuentra una ruta alternativa y llega justo a tiempo.
Nos cruzamos. Las cuatro miradas confluyen en un punto único donde nunca más será posible la vida vegetal.
Busca una reacción y en vez, encuentra un vocablo: "Hola", dice y sigue su rumbo. Son sus orígenes ingleses, seguro, pienso. Y reacciono. "Hola, qué tal" le digo, sin dejar de caminar despreciando con la mirada a uno y a otro.
Me da pena que no haya habido tunda.
Fer me mira, extrañado pero no dice nada.
El resto, es bruma.
1 comentarios:
Hola, yo te sigo...¿me seguís?..soy nueva en esto y tengo un solo seguidos....dos me daría menos verguenza..jajaja
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