...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

martes 31 de mayo de 2011

Twitts

Siempre, pero siempre eh que estoy manejando se me ocurren Twitts espectaculares. Trato de hacer fuerza para no olvidármelos pero en general pasan dos cosas: O me los olvido, o mucho peor, los retengo y cuando finalmente consigo una compu para liberar mi genialidad, son las cuatro de la mañana de un miércoles y NADIE lo lee.
Estoy condenada al fracaso.
Hasta que de tanto hacerme pajas mentales en el auto me di cuenta de que mi solución era conseguirme un celular con internet (soy rápida, ya sé). Me cae una idea, pongo balizas (vieron que responsable, no?), paro un segundo y twitteo. Y después retomo. Bárbaro. Bah, era bárbaro hasta que descubrí el precio de esos aparatos y las tarifas mensuales que iba a tener que pagar. Empecé a mirar con ojos de mucho amor a mi simplísimo Samsung y asumí que tal vez una libretita para anotar era una mejor solución.
Pero yo ya sabía que no. Y pobre Fer que supuestamente me trajo una muy cara de España, del Museo Reina Sofía, se vino a enterar que yo no escribo a mano ni un twitt. No.
Entonces me incauté su Ipod. Y acá empieza el relato al que iba.
Paseaba hoy por los recónditos rincones de un barrio mugroso llamado Caballito cuando, a las dos y media de la tarde, desfalleciente de hambre, me atasco en la Avenida José María Moreno al 300. Era una trabazón de esas que tendría una señora de cincuenta y pico a dieta proteica... nada, ni un movimiento durante demasiado tiempo para ser saludable.
Cualquiera sabe que durante un embotellamiento así lo mejor, por no decir lo único, que se puede hacer es twittear. Y entonces me acuerdo de mi Ipod (que no había usado ni una vez desde que lo tenía) y empiezo a buscar señales de Wi-Fi. Tenía que poder twittear!!!
67 redes encontré y ni una abierta. Poni tiene habitantes garcas y angurrientos que le ponen clave a sus redes y yo escribí mi Twitt y no pude mandarlo. Y se me ocurrió otro pero no podía escribirlo porque estaba el primero en borrador.
Tuve que descargar mi frustración con los Pajaritos Enojados. Que va a ser...
Hagan el favor de imaginar los twitts extraordinarios que a falta de presupuesto no van a poder leer en su TL. Les juro que estan buenísimos.
Bueno, chau.

viernes 27 de mayo de 2011

Dieta

No importa que se estrene mi obra y que la producción me insuma las cuatro horas libres que tengo por día, lo que SI importa es que estoy gorda. Y entonces hago dieta. Si total comer mal y comer bien tardan el mismo tiempo... ¿No? Uno pensaría. Pero después se da cuenta de que tiene que ir al supermercado porque no tiene ni un solo producto light en su casa y eso sí, amigos, ocupa tiempo y sobre todo, preocupación porque, ¿cuándo mierda voy a ir al supermercado? y sobre todo ¿cómo se supone que haga dieta si no tengo ni queso descremado? Y entonces empieza la lucha en la mente.
Y después entro a mi casa pensando homesweethome y ahí se abre otro capítulo señores. Y sobre todo señoras.
Cada vez que abro la puerta y veo esa maldita alfombra mugrosa siento morir. MORIR. Y revoleo cuanto bártulo tengo y me dispongo a encontrar un departamento digno de recibirnos a China y a mí. Eso me ocupa como mínimo, una horita y media. Y como no tengo plata para mudarme, termino frustrada y con la vista a la miseria. Entonces me dispongo a ahogar mis penas en grasas trans, pero recuerdo que estoy a dieta. Voy a la cocina en búsqueda de dos tristes tostaditas light y atisbando los platos sucios empiezo a sospechar que de ahí viene el olor a prodrido. Segunda vez en el día que siento morir. Más vale suicidarme.
Supero mis pusiones suicidas siendo casi las 8. Y me doy cuenta que en las dos horas que llevo fuera de la oficina no hice nada productivo. Ni escribí, ni corregí, ni me ocupé de la producción. Entonces me viene la culpa. Y encima me tengo que tomar un cohete a lo de Fer. Lo único que me da un poco de alegría es que me gusta el libro que estoy leyendo y la voy a pasar bien en la horita de paseo en 24. Lo demás es todo desgracia.
No sé si bañarme o no, y siempre decido que mejor no. Así estoy en composé con mi casa, mis platos y mi alfombra... hedemos igual. El gato desde ayer que no tiene alimento y le tiré una lata de atún berreta pero le dió diarrea. Y me quedan pocas piedritas. Y me tengo que ir.
Y no hice nada. Y lo poco que hice fué al pedo. Y esto es un asco.
Y encima, encima, Fer me va a decir que llegué tarde.
Pero whait! cuando las cosas no podían ponerse peor, a mi se me ocurre comprar 4 madejas de lana y empezar a hacer boinas para todo el mundo.
Esto no da para más.

martes 17 de mayo de 2011

Ganador del concurso

Y la flamante ganadora del concurso es:



DAIANA SUJOLUSKY!!!


La respuesta correcta era:
Skittles, Mentos, Yapas, Mogul, Gajitos, Yummis y Maní con chocolate berreta (pero ese no valía).
¡¡Felicitaciones a los varios que acertaron a 5 de 6 marcas!!

No se desanimen chicos, ya vendrán más concursos!!!

lunes 16 de mayo de 2011

Baño Turco



Fer dice que me parezco a la mina del cuadro de Gerome... y también dice que jamás se dió cuenta que era peliroja... ¿Bueno o malo?

sábado 14 de mayo de 2011

Antoine

Nunca entendí el fetiche con los negros. A mi no me atraen más que otros tipos… acá las turistas, mi hermana incluida, están desesperadas por ellos.

Antoine entendió por qué no quería bailar y aceptó mi negativa. Me ofreció salir a tomar algo. Esa opción me pareció aceptable, empezaba a hacer demasiado calor adentro de la discoteca del hotel. Paseamos por los jardines vacíos. Vimos a los flamencos dormir. Tenía sueño y él trabajaba la mañana siguiente, pero no me animaba a hacerle el desaire de irme y él parecía dispuesto a obligarme a que me quedara. Seguimos tomando, el alcohol gratis mezclado con jugos de frutas tropicales a penas se siente. No tengo idea si yo le dí una señal que mal-interpretó o si se lanzó sin señal pero de repente lo tuve encima. Me sentía una pulga alvina debajo de él. Me besaba y me cubría toda la boca con sus labios enormes. Trataba de meterme la lengua. Yo no entendía nada. No estaba tan borracha, simplemente no entendía. Era surreal estar a las tres de la mañana despierta, besándome con Antoine el chico de recreación del hotel en el parque de los flamencos.

Me quería ir, pero de verdad. No sé si se dio cuenta de mis intentos de salir, él seguía agarrándome, tocándome y besándome con esa bocota de pez. No me lo quería coger, no quería que se hiciera de día, no quería que nadie nos viera. Y no es que me hubiera olvidado de la existencia de Fer. No lo deseaba, había sido todo un error. Nada mío estaba al servicio de ese acontecimiento.

Tomé fuerzas y le dije que me tenía que ir. Se paró con una sonrisa cómplice y me acompañó hasta la habitación. Me regaló una orquidia y se despidió con la promesa de venir a buscarme el día siguiente. Entré en silencio, me desvestí y traté de dormir. Derepente mi casa, mi gato y todo Buenos Aires se me aparecían como en una dimensión anterior, desconocida, lejana. Y mi yo presente deambulaba de pelotudez en pelotudez, de playa en playa, de sombrilla en sombrilla. Lo que más me llama la atención ahora, es que toda esa sensación de ocio excesivo y de pérdida de identidad no me angustió ni un poco.

Me levanté a la mañana siguiente con el sol caribeño. Destrozada. La vida me daba vueltas, no tenía idea qué hora serían. Salí de la habitación en busca de café y apoyado en la puerta encontré un ramo de flores tropicales. Lo agarré, lo metí en la habitación y cerré la puerta.

Sólo cuando estuve sentada en la mesa, sosteniendo la taza caliente me dí cuenta de que por primera vez había sido infiel.

miércoles 11 de mayo de 2011

100 horas

Un cabello largo y lacio, caído en la sábana blanca, impoluta, me hablan de tu ausencia. No se trata de un algo simbólico, no. Ví el pelo y me llené de nostalgia de vos.

Claro que no estoy sufriendo, claro que no la estoy pasando mal. Las horas pasan. Pensé que no, juzgaba el tiempo libre por venir como un monstruo aterrorizador, pero no, las horas pasan livianas. La mayoría por lo menos. Y te olvido. Te siento adentro, pero tan… etereo, que no pesa. Sé que te recuerdo cuando digo tu nombre. Y sonrío y te convoco y volves conmigo. Ahí si, ¿ves? Ahí sí. Ocupas tanto lugar que es posible que mi sombra sea dos o tres veces lo que debería ser. ¡Ja!

Otras veces te extraño tanto que dan ganas de llorar. Esas veces como por arte de magia la noción del tiempo y del espacio retorna y me doy cuenta de que sé muy bien que día y que hora son… cuánto falta para seguir el para-siempre. ¿Arrancaremos donde dejamos? ¿Dónde dejamos? Ah, si, en el beso con lengua medio chingado. Retomemos dos segundos antes mejor.

Me mata que desde que me fui me llegan noticias incómodas. Quiero decir, no urgentes, pero malas. Decepcionantes. Y yo sin vos. Sóla con mi computadora que apenas tiene carga y apenas internet trato de teclear soluciones y consuelos que para lo único que funcionan es para exagerar la ausencia. La mierdosa realidad de estar acá mientras lo que importa sucede allá. Y no es que reniegue de este viaje, ni del destino… me pregunto ingenuamente si yo seré la única que no merece vacaciones. Porque si toda esta ventana de realidad real sucediera mientras escuchara tu voz… bueno, no, no me importaría. Y desearía no tener que irme jamás. Es que estoy casi feliz de a ratos. ¿Dónde estas? Te espero tanto.

Te esperé tanto tanto… Tanto que sé que mientras estaba enamorada de otros te amaba a vos también. ¿Dónde estás? Todos afuera se divierten y yo esperándote. Penelopeando de vuelta. Lo estarás disfrutando, espero. No sé si Itaca se parecerá a esto pero te aseguro que si vinieras a buscarme no querrías irte. Ni siquiera por las sirenas.

Una eternidad de 100 horas. Y vos que seguís sin aparecer.

lunes 9 de mayo de 2011

Turistas

Y sé que no hay vuelta atras, sé que me arriesgué y me salió mal... y lo lamento tanto. Pero tienen que entender, 50 dólares es mucha plata para mí. Y nada para ella. O para su marido. Un vuelto, un pareo en uno de los negocios del hotel. Una sesión de manicura. Sé que está mal, lo sé. Pero todos sabemos que esto pasa... no se la agarren conmigo, ustedes sabían que esto pasaba... es parte del plan, parte de los servicios del hotel... ella lo sabía bien, ya había venido antes. Buscaba a otro, no importa a quién, a otro. Y yo le dije que estaba de franco y me ofrecí. Si, me ofrecí porque entretener al turista es parte de mi trabajo. No tenía actividades programas y ella insistió. Lo de los 50 dólares fué después. Yo no le dije nada. Lo juro, nada. Pero sabía como funcionan las cosas... había venido ya. Le pidió al marido que la trajera.
Fué desafortunado que el marido entrara, pero por favor ¡no se la agarren conmigo! No es justo, si acá esto es siempre así y los turistas se van contentos y siguen volviendo... ¡hago bien mi trabajo de día y bien el de noche! La gente me quiere, los divierto. ¡Preguntenles a los turistas si no estoy siempre de buen humor invitándolos a hacer cosas! Fué desafortunado lo del marido, muy desafortunado... un turista enojado contra miles contentos... prometo ser más discreto, hasta entregar una parte, cualquier cosa, pero este es mi trabajo y me gusta, me gusta hacerlo. No me saquen de acá.

jueves 5 de mayo de 2011

¡Concurso!

Bueno, a ver... esta es la foto completa de la tapa de Leé. ¡¡¡El que encuentre más marcas de caramelos gana un libro y un paquete de caramelos de los que encontró!!! Para participar dejen un comentario o manden por mail a taminabel@gmail.com.
¡El concurso cierra el 16 de Mayo!
(Ayudita: hay unos que parecen caramelos, pero no son....)
¡¡Vamos eh!!!