...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

miércoles 27 de abril de 2011

Leé

Les cuento a todos los que estaban ANSIOSISIMOS por comprar un ejemplar de Leé que hubo un error en la impresión y van a tardar un rato más en poder entregarse. PERO, que eso no quite la alegría de nadie eh (bueh, la mía sí).

lunes 25 de abril de 2011

GAP

Si hay algo que recuerdo con nitidez de mi infancia son los buzos GAP. Nos iba relativamente bien, bah, a mi mamá, y siempre que alguien viajaba a Estados Unidos me hacía traer dos o tres. Camperita, canguro, cualquier modelo con tal de que la marca estuviera impresa. Tenía buzos GAP de casi todos los colores, hasta amarillo. Mi mamá eligió un colegio sin uniforme para que pudiera seguir usandolos, incluso cuando empecé a tener tetas y los buzos me hacían más gorda de lo que estaba, no me dejaba sacarmelos. Es cierto que duraban (los originales, porque cuando empezó a comprar los truchos desde el 2001 en adelante, se hacían bolitas enseguida).
La única vez que me regaló algo de otra marca fué la vez que viajó a Israel y me trajo un polar con un FOX impreso en el medio. Es el GAP israelí, no fué un gran avance, pero mi madre chocha.
Salí con una camperita rosa de GAP en el video de mi bat, mis osos de peluche tenían puestos los buzos que me quedaban chicos... hasta el perro tenía un GAP para cuando llovía.
GAP con jean, GAP con jogging, con calzas de volley, con pollera. Mi nombre en el buzo de egresados fué GAP, así me decían. Nunca entendí la fijación de mi madre, nunca. No sólo a ese respecto, quiero decir. Lo de GAP es...una anécdota.
Pasó el tiempo, claro. Siempre pasa. Dejé de ver a mi madre, dejé de responderle el teléfono.
Nos peleamos, bah, yo me pelié, o yo me dí cuenta o yo qué se... no tuve más ganas de ser su hija.
Por supuesto dejé de usar buzos GAP. Por supuesto nunca dejaron de llamarme GAP.

Hasta que recibí esta remerita diminuta, está prenda mini-GAP. Las tres letras azul marino impresas sobre la tela blanca, un básico. Un diminuto regalo que tiene más de tierno que de buen gusto. Si fuera verde con letras grises, o no sé, blanco con letras naranjas... ahí diría que me gusta. Tiene olor a nuevo. A GAP. La etiqueta grande y pinchuda en ingles, tan familiar... Tan mi infancia... tan mi madre... tan... que se yo. Me acuerdo con nostalgia de una de las últimas camperitas que tuve y pienso que es ideal para amamantar. Ojalá me la hubiera llevado...
O por ahí... seguro que mi madre la conserva...

No sé, tal vez no sea una mala idea llamarla y pedirsela.

prueba de amor

Esto es amor...











Fotografíe el orto de su mujer y ella lo sabrá.

martes 19 de abril de 2011

Plata fácil

Ya te digo que yo no le toqué el auto. Está bien, admito que no lo ví. ¡Pero yo estaba parada en doble fila con balizas esperando que corte el semáforo para poder estacionar! Él calculó mal, o no me vió, o no tenía luces por eso yo no lo ví a él, no sé... y se le rayó eso que no por mucho tiempo más va a seguir cumpliendo la función de auto.
Era de noche, estábamos en la avenida grande que está al lado de la costanera, más oscuro que la casa de Freddy Kruguer. El infeliz paró a veinte metros de mi muy-bien-estacionado auto y lo mandó al imbécil del hijo a patotearme, a decirme que YO le había hecho un rayón al auto.
Era obvio que lo que tenía que hacer en ese momento es llorar. ¿Qué más?
El pibito me dice, mirá loca, yo todo bien con vos pero el auto (buah, "auto") es de mi viejo y él está re caliente, que le hiciste un rayón, que ni miraste....pero dejame de joderrrrrr. Flaquito, los dos sabemos que vos te mandaste sin luces y que VOS no me viste a mí, yo TENGO las ópticas y ANDAN. Y como la ley lo indica, tenía puestas las luces avisandote que iba a estacionar... si vos calculaste mal y te chocaste con mi paragolpes.... qué se yo, fumatela.
Pero no le dije nada de eso. Obvio que no. En ese... falcon o chevy o algo así viejo y pintado de turquesa grasa-barrabrava-de-algun-club-de-la-b, habían no sé cuántos mortales y yo que parezco de 18, ese día, en jean y zapatillas, parecía de 14. Me iban a matar a golpes, a violar, a robar el auto... llorar. Pero no pude. No sé cómo, ni en qué afortunado momento, el personaje me poseyó.
Bueno, le dije. Mirá, estos son los datos del seguro. Llamálos. Y le dí al pibito la póliza, mientras con el piecito, le marcaba el ritmo. No sabía que escribir, pobre novato. Eh...estoy esperando a alguien, necesito que lo hagas rápido, le dije, altiva. Escribí mi nombre, los datos del coche y la póliza, casi le ordené desde la superioridad que da la plena ignorancia. Mi personaje era así.
El borrego escribió. Pero tardó tanto que se acercó papa oso. ¿Qué pasa? Dijo. Y empezó a decirme que él había visto cómo yo choqué a la otra camioneta (¿?) y bla bla bla, aparentemente furioso. Yo, calmada y serena, sin sentir pánico ni hacerme pish encima, nadando en las mieles de mi personaje pijudo, le comenté con la más absoluta frialdad que a mi no me constaba haberlo tocado, pero que en todo caso, no era conmigo con quien debía tratar. Para eso estan los seguros. Y lo miré. Los dos sabíamos que no iba a ver un mango, él lo que siempre quiso era que yo pelara un billete grande y se lo diera. Won´t happen, a otra minitah con ese cuento.
¿Sabe qué? me tengo que ir. Llega el avión. Creo que ya tiene todos los datos, ¿no? Se miraron. Miraron el papelito. No les falataba nada. Guardé mis documentos y crucé la calle a un paso lento, despreocupado. Entré al aeropuerto y me puse a llorar.

sábado 16 de abril de 2011

Intentar

Tan adicta me hice a su presencia que mientras él navega, yo naufrago. Es increíble, hasta insoportable, creer que el tiempo de autocompanía estoica no logran nada a la hora de entretenerme cuando no está. Cosa rara. Es cierto también que su presencia me llena de conversación y no tengo que, como en otras ocaciones, descifrarme. Hacer el intento de, digo.
No es que me sorprenda particularmente la velocidad. Son las cosas que esa velocidad me plantea las que me desafían. Miles de preguntas con las que lidiar sin vagaje teórico, sin tiempo para armar opinión. Nada. Desprevenida, con las cejas levantadas de pura interrogación.
Sí me doy cuenta. Eso sí. Me acostumbré fácil, es como andar en bicicleta. Y quiero todo, mucho de todo y siempre. Pero también entiendo, más tarde de lo que querría, que tanto es nocivo. Y dejo de comer por unos días, abandono el chocolate quiero decir. Ya no me da lo mismo.
Contradecirme y negar lo que una vez dije no me molesta. No resisto un archivo y vivo con eso. Evoluciono. Ante nuevos panoramas la vista tiene que adaptarse para estar a la altura, nada nuevo. Lo que fuí, fuí. Claro que me pongo nostálgica, cómo no. Él se pone nostálgico recordándome y yo desearía poder volver a ser esa. Y cuando más quiero y deseo y busco en Mercadoblibre lámparas viejas para frotarlas, más me doy cuenta de que las ideas son inasibles. La opción es armar algo sobre los restos. Recrear. Creanme que duele y cuesta. Aprieto los dientes y me digo que hoy, hoy, es el día. Hoy voy a renacer. Y no pasa. Y al otro día con renovadas esperanzas hago lo mismo, me siento y hago mucha fuerza (mental eh, ojo). HOY. Y no es. Entonces los días siguientes deambulo con mis psicosíntomas a flor de piel, transcurriendo. Pero siempre hay alguien que me pone en vereda. Bien por mi parte sana que sabe rodearse. ¿Qué otra cosa podes hacer? Cuando me puedas responder eso me va a parecer bien que dejes de intentar. Y acá estoy. Once more.

viernes 15 de abril de 2011

Inseguridad

Al parecer toda la delincuencia toda, toda la de villa crespo, al menos, ha decidido encajetarse con mi edificio de humildes monoambientes. Emprendimientos inmobiliarios recién estrenados hay decenas, pero no, nosotros tenemos chorros mediocres que prefieren llevarse los rollos de cocina de los niñatos pobretones de por acá. Igual a mi no me robaron eh, no. Iba a otra cosa...
Al parecer los avivados del consorcio o de la administración, celebro la diferencia, consideran que es menester para la integridad de los patrimonios de los habitantes de los ocho pisos que compartimos, reemplazar la cerradura de la puerta de calle cada vez que se comete un ilícito dentro del edificio. Esto tendría sentido si los chorros hubieranse sentido desafiados a sortear el obstáctulo de la cerradura de la puerta de entrada, pero a dos escasas semanas de haber cambiado la llave, hubo otro robo, un domingo a las cuatro de la tarde. Entraron con una llave maestra, en pantuflas y con el control remoto de la tele en la mano.
Entonces hoy van a volver a cambiar la cerradura. Ajam... que suerte, que segura me siento. Ahora sí no entra nadie. La Muralla China es una flan Royal al lado de la nueva combinación.
Y más allá de que a nadie le importa que yo tengo que hacer 4 copias cada vez que cambian la maldita cerradura y que en mi situacion financiera dicho gasto hace tambalear mi escasa ración de carne y de leche semanal, digo... ¿qué se hace con las llaves viejas?
¿Se las tira? ¿Se las esculpe? ¿Se las villouteriza en un collar? No es mala idea guardarlas, uno nunca sabe por ahí se pone de moda usar sombreros hechos de llaves y te haces rico...pero ¿guardar llaves? ¿Hasta cuando?
Tengo muchos problemas. 8 llaves en desuso moran en mi mesa, mirándome. Recordandome que no me animo a tirarlas y no sé para qué guardarlas... para venderlas al peso debería saber de qué estan hechas... ¿De qué están hechas las llaves? ¿Cuánto pesa una llave?
La inseguridad de nuestro país me complica la vida, estoy pensando en Uruguay.

miércoles 13 de abril de 2011

Venganza

Ya entendí todo. Lo que me pasó en la secundaria fué que no hubo ningún Wellington Menezes de Oliveira que viniera a defenderme de los judíos consentidos. ¡Ufa! ¡¡¡Yo quería jugar a Darwin y hacer selección natural!!!
Bueno, igual si alguien se ofrece, yo no tendría problema en averiguar donde viven mis compañeritos de ORT y mandarles una visita. No sé cómo se sentirá la venganza pero me debato entre bien y super bien. Y después voy a ir a hacerles mierda las tumbas en tablada, ¡Ja!
Estoy re trsite.

lunes 11 de abril de 2011

Pastillas anticonceptivas

Que las pastillas anticonceptivas engorden es un contrasentido. Quiero decir, si necesitara, si me vinera bien subir de peso, lo haría comiendo Danette, muchas gracias. Porque la realidad es que una empieza a empastillarse, a enhormonizarse cuando lleva saliendo algún tiempo, 3, 4, 6 meses. Lo que se tarda en dejar de soportar el forro. Todo se termina reduciendo a cuánto cojiste los primeros tres meses, digamos. Entonces nada, estabas divina, esbelta, con la panza chata de tanto cojer perrito, con las piernas torneadas de tanto caminar por Puerto Madero, con la figura intacta de comer bocaditos diminutos en restós palermitanos y un día te das cuenta que entre la milanesa, los fideos con tuco y las fucking pastillas, te deja de entrar el jean. Tu novio empieza con que "ya no sos la misma que antes" y vos te angustias porque SABES que no es tu culpa. No es. Y le decis "qué querés, que deje las pastillas, ¿eh?" pensando que él jamas te va a decir que sí porque todo antes de volver a usar forro, pero (valga la redundancia) el forro te dice que bueno, que las dejes, que a él no le importa. Entonces vos te angustias más porque te das cuenta que si te esta diciendo eso es porque te convertiste en un cerdo aplastador de ciudades, en una bestia asesina, en una potencial competidora de Cuestión de Peso, en un termotanque de edificio. Y ahí tenes dos opciones. O lloras y le das pena o te pones firme y le decis que no. Que vos sos así y que si te quiere bien debería no importarle. Bla bla bla. O Snif snif snif, depende.
Estoy segura que las pastillas anticonceptivas fueron un inventadas por científicos subsidiados por el Opus y Jabad. Con aportes incidentales del Ayatolah. "Inventemos una forma de hacer que no se coja, salvo para tener pibes" dijeron. Y se dieron cuenta de que si nos deformaban iban a eliminar de la población sexualmente potable a muchas de nosotras PARA SIEMPRE. Y así fué como algunas se casaron y tuvieron 8 hijos, otras siguieron soportando al forro con forro y otras, estoicas, vamos a Amia a votar en contra de los ortodoxos y seguimos comprandonos talles más y más grandes de jean. Y nuestros novios nos soportan porque somos gauchitas, yo qué se.
Pastillas del orto.

domingo 10 de abril de 2011

Facebook

¿Me estas cargando? Lo agregué porque es amigo de Juan. No entiendo, ¿cuál es el problema? No sé qué pasó, nada, estábamos en el cumple medio escabio los dos, charlamos, nos caímos bien... Nada, me pareció que nos caímos bien y lo busqué, ¿cuál es?
... La verdad es que no lo pensé así. Bah, no lo pensé. ¡Somos grandes ya! ¿No? El chabón es amigo de Juan, me lo nombraste un par de veces... o sea, sé quién es, conozco su existencia... me pareció que daba para ser amigos de Facebook, no le pedí que me llevara a cenar... O sea... no entiendo lo que decís. No, no me parece. Me parece que nos caímos bien, que pegamos onda en el cumple de Juan y que yo sé cómo se llama y el no. El apellido, quiero decir, yo sé su apellido y él no el mío. Bueno, no sé, si es como vos decis que se curta, somos grandes.... No, ya las borré. Ni ahí dejaba esas fotos impresentables, las eliminé. Aparte él no estaba mejor que yo eh, la mitad de las cosas no se las debe acordar.... Buuueeeeennno, pero hablamos un rato largo, seguro que de mí sí se acuerda. Mirá lo que me preguntas, no sé! Posta no sé. No te digo que no rotundamente, pero ni lo pensé, lo busqué en calidad amigos, cero segunda intención. ¿A vos te molesta? No, no sé, como es amigo de Juan por ahí te incomoda... No, obvio, cero película. ¡Si todavía ni me acepto en Facebook! Uh que pesada que estas, ya fué. El chabón es buena onda, vas a ver... es obvio que le va a caer bien... si la pasamos re bien el sábado...

viernes 8 de abril de 2011

Concurso

Yo creo que sería muy Yo hacer un concurso para ver quién encuentra más faltas de ortografía en el libro... No sé, digo. Con premio eh, claro. Acá dicen que "acceso carnal" a mi cuerpo no (vieron que goy que es mi novio, pfff "acceso carnal") así que tendríamos que ver qué... No sé, acepto opiniones.

jueves 7 de abril de 2011

El ruego

Yo necesitaba que me diera eso que necesitaba que me diera. No vamos a entrar en detalles.
Le había pedido por las buenas, le había rogado por las mejores, le había suplicado incluso. El muy imbécil cáda vez me ponía una excusa peor. Imbécil.
Cagada de furia, decidí torturarlo, a ver si recapacitaba. Le pegué el timbre con cinta un miércoles a las seis de la mañana. Le pinché las cuatro gomas del auto, le bloqueé el celular. Le cambié las contraseñas de las varias cuentas de mail que tiene. "ibetyoucantguessthis" le puse como nuevo pasword y me reí mientras lo hacía, disfrutandolo.
Pero nada, ni una llamada.
Dejé pasar dos semanas y volví al ruedo. Civilizadamente y vestida de señorita volví a pedirle que me diera aquello. Igual de civilizadamente me dijo que no.
Supe, entonces, que era momento de sacar las armas pesadas. Lo lamenté de verdad eh, en serio.

Le mandé un mensaje de texto. "Estoy embarazada, tenemos que hablar". No me contestó hasta después de un rato, el shok, creo.
-"Venite a casa después de trabajar". Me respondió. Mi plan estaba funcionando.

Fuí a la casa. Lloré un poco, le dije lo que él esperaba que le dijera. Me ofreció que me quedara a dormir. Ahí supe que había triunfado. Acepté.

Caminar 30 cuadras a las cuatro de la mañana no fué muy copado. Huír con mi adorado perro Silvestre, sí.

Conclusión

¿¿¿Por qué SERGIO FURMAN me manda invitaciones por Facebook???
¿¿¿No se murió de una muerte cruel y dolorosa todavía????
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Puta, eso quiere decir que DE VERDAD, dios no existe.

miércoles 6 de abril de 2011

Perderse

Qué se yo dónde me bajé, no sé. Cuando me despeté no sabía dónde estaba y sin pensarlo me paré, apreté el timbre y el chofer me abrió ahí mismo, en esa esquina. Supuse que estaba en la ciudad todavía, pero ahí nomas... Por suerte no era tan tarde, de noche, sí, pero no tan tarde. Había gente en la calle. Traté de ubicarme sóla, no tenía fuerzas ni siquiera para parar a alguien y preguntar dónde estaba. Pensé que si podía encontrar alguna avenida la vuelta sería simple. Elegí un rumbo y caminé. Eventualmente tenía que cruzarme con una línea de colectivo conocida...
Salí de la zona residencial y me sorprendí entrando en una avenida muy iluminada y llena de negocios. Ropa, bazar, panaderías, esas cosas. Las chicas pasaban al lado mio vestidas todas iguales, caminando al mismo ritmo, hablando por los mismos celulares. No sé por qué me crucé con tantas... se ve que los hombres, en ese barrio, andaban en auto. Nadie se paró a mirarme a mí. Aunque estuviera vestida diferente, aunque anduviera lento, mirando las vidrieras... aunque tuviera demasiado frío en las manos para hablar por celular, nadie. De pronto la urgencia por encontrar el camino de vuelta se había esfumado. Este centro comercial tan high class en este barrio desconocido me hacían sentir bien. Como Carrie Bradshaw en Nueva York, las vidrieras y las luces, la posibilidad de consumir, la modernidad concentrada en una avenida me entusiasmaron. Caminaba lento, paseando, pero a medida que avanzaba hacia la zona menos iluminada, de vuelta a la parte residencial, empezaba a sentir el frío en la nariz. Me di cuenta de que tenía el pelo grasoso y la cara manchada de maquillaje, de repente fuí conciente de mí misma. Recuerdo haber pensado que si estuviera en un cuento, el personaje, o sea yo, hubiera tomado la extravagante decisión de buscar un hotel por ahí para pasar la noche y mudarse a primera hora de la mañana, empezando de cero. Llevar a cabo el sinsentido, lo que todos desean y nadie hace. Los personajes de los cuentos pueden hacer eso. Yo, en cambio, tuve que reunir toda mi racionalidad en una oración y preguntar qué colectivo me acercaba a mi casa. Mi casa, nuestra casa... nuestra ex casa, no sé. Volver al lugar de residencia, se entiende. Intento rebelarme, pero no dejo de ser una chica buena y obediente.
Esta vez no me dormí en el viaje.
Calculo que mi inconciente se habrá dado cuenta que lo que más me asusta no es perderme, sino encontrarme.

martes 5 de abril de 2011

Pascuas

Que suerte que no soy goy, no podría sobrevivir a los huevos de pascua.

La matzá es mucho más austera.

lunes 4 de abril de 2011

Cuerpo

Es bueno saber que mis piernas todavía tienen algo. Camino por la calle en minifalda, tanteando, probando, testeándolas. Algunos se dan vuelta, otros no. Pero eso pasó siempre.
No son los 25 los que me hacen pensar, o sentir, que perdí aquello. Es la seguridad de la convivencia, la certeza de que la rutina tarde o temprano arruina la maravilla. "Soy adicto a tu cuerpo" me decía cuando empezábamos a salir, no hace tanto, por otra parte.
No es que no nos miremos, no es que no me mire. Quería que me mirasen otros. Para saber que si quisiera, podría volver a enamorarlo.
Camino derecha y orgullosa por mi barrio. Exhibiéndome. Es cierto que algo de la puta que solía ser se extinguió. Quedan los resavios y me agarro (les suplico) de ellos. Busco profundo, adentro, a mi sex appeal y le ordeno que se multiplique. Pocas veces espero encontrarme a algun conocido de la infancia, hoy es una de esas veces. Me siento grande, poderosa. Libre. Me siento mujer.
Es notable que algo que me salía tan natural ahora me cueste tanto. Cómo son las cosas...
Engordé y él me lo recrimina. Bah, dice que engorde. Yo creo que estoy igual que siempre, sólo que es posible que cuando empezamos a salir haya adelgazado. Esas cosas pasan. La verdad es que estoy en paz con mi cuerpo, siempre estuve. Con mi mente no tanto, vamos de disgusto en disgusto, pero ese es otro cantar. Mi panza y mi cola, mis piernas y hasta mis tetas-ubres somos un conjunto engranado y funcional. Probablemente sea eso lo que más apetecible lo hace, la voluptuosidad ininterrumpida por ningun pudor. Le tengo confianza y es que si lo pensamos, de una forma u otra, me trajo hasta acá.

sábado 2 de abril de 2011

Violeta

Siempre le tuve pavura a la episiotomía. ¿Tan mal está querer conservar las tetas caídas al nivel actual? No, no me parecen tiernos. Mierda, sabes que cuando duermo dos horas menos que siempre me vuelvo imposible. No tengo paciencia. Siempre supiste eso, no me banco nada. Imaginate cómo sería yendo a las reuniones de jardín, con las sandeces que dicen las maestras jardineras y sobre todo, las otras madres. No, insoportable. No creo que tengas ganas de llegar a casa a las ocho de la noche y ponerte a hacer la papilla. Y ciertamente algo tiene que comer.
Yo quiero ser libre y jóven... todavía no decidí si te quiero para siempre, que vivamos juntos no quiere decir nada.
No sé por qué te ofuscas, no es nuevo. A mi me importa un bledo qué es lo que vos quieras, no vas a estar acá para cambiarle los pañales roñosos. Es mi cuerpo y es mi tiempo, así que baja el tonito. Ni me hagas hablar de mi madre y la tuya. Se van a instalar acá las dos y la verdad, no soy una Carmelita Descalza.
¡¡Pero dejame de joder!! ¿Quién te pensas que soy, Mary Poppins?
Bueno, bueno, está bien, me calmo. Es que... no entiendo cómo pasó esto.
No sé qué voy a hacer... bueno, qué vamos a hacer, es lo mismo.

¿Vos decis?
¿Juntos?
¿De verdad?
No quiero ser una madre de familia.
¿Me lo prometes?
¿A dónde?
¿Con pileta?
No sé, no sé, no sé... ¡sacame la mano de la panza que no puedo pensar!
No se va a llamar así eh. Ya te lo digo.
Primero porque no y segundo porque es nena.

Violeta.