...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

viernes 28 de enero de 2011

Shidaj

Mi madre siempre tuvo en mente un futuro muy... específico para mí. Supongo que no calculó que en algún momento de mi existencia fuese a animarme a pensar por mí misma y a complicarle los planes. Ah, no. Pero mi madre no se rinde. No. Es paciente, es perceberante. Aceptó con hidalguía mis tres años de soltería, sonrío en la foto de mi cumple de 25 a pesar de estar muriendo por dentro: 25 y todavía sin hijos. Mi abuela, de más está decirlo, es su mentora y mano derecha. Sangre de mi sangre, dirían de la otra si pudieran soportar estar orgullosas mutuamente.
Calculo que el discurso, interno y externo, siempre fué que"La Gorda (o sea, yo) está buscando. No se va a confrmar con lo primero que encuentre..." aunque claro, sin mucha convicción.
Hasta que pasó lo impensable, lo innenarrable: Me enamoré de un goy. Y para colmo de males, se me ocurrió presentarlo.
Sinceramente me sorprendió lo bien que mi madre y abuela se tomaron la noticia. "Si vos estás feliz, yo estoy feliz" me dijeron cada una por separado. Wow, pensé. Estaban tan angustiadas con mi soltería que ahora no cuestionan con quién la rompo... wow.
Había pasado un tiempo de la noticia.. de hecho ya había dejado de ser noticia. En la mesa de mi casa se hablaban de otras cosas hacía por lo menos dos semanas. Llegué sola al cumple de mi hermana porque Fer había viajado a Misiones. Estaba de un humor espantoso y sobre todo, no quería en absoluto fumarme una cena familiar... Desde que entré escuché demasiado ruido. ¿Amigos de mi hermana? Imposible, mi tortugo Cristobal hace más sociales. ¿Quién vino a esta cena?
Cuando llegué al patio estaban todos sentados a la mesa. 17 judíos mirandome, entre ellos mi madre, mi abuela y Marta Eidman, la madre de Diego Eidman. "Dieguito"es un ser de esos encantadores que sisean y cada tres palabras mandan una en idish. Me esperaba parado al lado del único lugar libre que quedaba en la mesa.
¿Qué queresh tomar, Tamara?
"Una fonoaudióloga para vos y un taxi a Misiones para mí". No, mentira. "Coca", le dije.
Respiré hondo y entendí todo.
No importa cuán imbéciles, siseosos o insoportables a la vista sean, un nieto judío, es un nieto judío.

domingo 23 de enero de 2011

Update

-¿No escribió más Penélope?
-No. Era obvio, yo te dije, se ponía a salir con un flaco y dejaba el blog.
-Minita.
-Todas dicen que no tiene nada que ver una cosa con la otra y se ofenden si les decis que son iguales al resto, pero al final...
-Totalmente.
Penélope: ¡Hola! ¿De qué hablaban?
- Ehmmm de nada...
Penélope: No, dale, ¡de algo estaban charlando!
- Bueno, sí... de que hace bocha que no escribís...
Penélope: Si, ya sé... es que todo mi tiempo libre lo paso con Fer y a demás estoy escribiendo otras cosas (mentira)...
-Todas se ponen de novias y dejan de escribir.
Penélope: Yo lo tomo como un impass. No voy a dejar de escribir.
-También eso dicen todas.
Penélope: Bueno, no sé. Para escribir taradeces de minitah prefiero no escribir nada. Volveré cuando tenga algo bueno que contar.
-Fantástico.
Penélope: Bueno.
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Penélope: Estoy sacando un libro en unos meses... ¿Vale contar eso?