Mi prima Cande tiene diez. Bah, los cumplió la semana pasada. Mi prima Cande, al igual que su hermana mayor, tiene Facebook.
Todos sabemos, si no en teoría en la práctica, de la etapa lésbica de las adolescenes y/o pre-adolescentes....No, pero eso es después, en la secundaria. Hablemos de la amistad a los diez. Mi prima Cande nos permite hacer un estudio sociológico directo otrora imposible a través de su interación muro-muro con otras teens.
Mensajes como: "Nos bems mañiana en la eskuela", aparencen. O "Fuee regrasiozo lo k pasa en hibrit oy" (mi prima va al Buber). Hay varios felices cumpleaños por razones obvias, hay fotos y links a juegos a los que por miedo a hackers temibles no entraría.
Sonriendo, rememorando épocas pasadas, salgo del perfil de Cande y voy a la página principal. Grande fué mi consternación al ver una conversación muro-muro entre dos contactos facebookeanos de MI edad. "Sos una negra chingona, decile que a la noche le sacas el limpia vidrios", le dice una a la otra. "Callate putañera, qué hablas si tenes más cagazo que balcones", le responde...Y entonces, presa de la curiosidad, entro al perfil de contacto A. ¡Ah no! Era un cementerio de mensajes Candelísticos o diezanísticos entre mujeres que menstruan hace 15 años. Ahí ya no me pareció tan smile worthy y más bien me dieron ganas de llorar.
Conclusión: Si tenes más de diez años y sentís el impulso de mandarte mensajes coficados muro-muro con una amiga de tu misma edad, una de dos: o te suicidas y nos haces un bien a todos (tus toallitas menstruales SIGUEN contaminando el mundo y ya probaste no valer la pena) o te conseguis un cuarto en el Moyano y pedis que te encadenen hasta que alguien te saque las ganas de postear pelotudeces, así tengan que recurrir a la lobotomía.
Amen o como dicen los Les Luthiers, amen lo menos posible (entre pseudoteens).
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