Obvio que el tiempo es irreversible. No hace falta golpearse el dedo chiquito del pie contra la silla para saber que no se puede volver atras. Ni hacer diferente. No ser diferente.
La sensación de irreversibilidad se me manifiesta absoluta cuando se me hace carne la desolación tan cierta y tan incierta de no tenerlo. De que me ame diferente, de que me quiera distinto.
No hablo de catástrofes cinematográficas... es más el temor a la fuga gradual pero constante del amor. Miedo a que un día ya no sea ni el paraíso ni el infierno.
Irreversible porque ni siquiera la certeza de mudarnos juntos me lleva al estado de seguridad anterior. Cuando era yo me tenía para siempre. Y así nomás de una y para siempre me arrimé al abismo del dúo donde la sola aparición de la pollera indicada puede derrumbar todo.
Irreversible porque me doy cuenta que lo que yo llamaba tiempo libre era tiempo sola.
Todo esto venía a que cuando veo Big Love me dan ganas de abrazar a mi hombre y de llenarlo de besos por quererme solo a mí.
2 comentarios:
todavia hay gente que cree en la monogamia? que alentador!
Asi como el tiempo es irreversible, y es imposible andar toqueteando el pasado, tambien es al pedo intentar husmear el futuro.
Eso nos deja con una sola opcion. Beberse el presente.
Che, no confundamos la monogamia con la fidelidad!!!
Ja, linda reflexión!
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