Siempre, pero siempre eh que estoy manejando se me ocurren Twitts espectaculares. Trato de hacer fuerza para no olvidármelos pero en general pasan dos cosas: O me los olvido, o mucho peor, los retengo y cuando finalmente consigo una compu para liberar mi genialidad, son las cuatro de la mañana de un miércoles y NADIE lo lee.
Estoy condenada al fracaso.
Hasta que de tanto hacerme pajas mentales en el auto me di cuenta de que mi solución era conseguirme un celular con internet (soy rápida, ya sé). Me cae una idea, pongo balizas (vieron que responsable, no?), paro un segundo y twitteo. Y después retomo. Bárbaro. Bah, era bárbaro hasta que descubrí el precio de esos aparatos y las tarifas mensuales que iba a tener que pagar. Empecé a mirar con ojos de mucho amor a mi simplísimo Samsung y asumí que tal vez una libretita para anotar era una mejor solución.
Pero yo ya sabía que no. Y pobre Fer que supuestamente me trajo una muy cara de España, del Museo Reina Sofía, se vino a enterar que yo no escribo a mano ni un twitt. No.
Entonces me incauté su Ipod. Y acá empieza el relato al que iba.
Paseaba hoy por los recónditos rincones de un barrio mugroso llamado Caballito cuando, a las dos y media de la tarde, desfalleciente de hambre, me atasco en la Avenida José María Moreno al 300. Era una trabazón de esas que tendría una señora de cincuenta y pico a dieta proteica... nada, ni un movimiento durante demasiado tiempo para ser saludable.
Cualquiera sabe que durante un embotellamiento así lo mejor, por no decir lo único, que se puede hacer es twittear. Y entonces me acuerdo de mi Ipod (que no había usado ni una vez desde que lo tenía) y empiezo a buscar señales de Wi-Fi. Tenía que poder twittear!!!
67 redes encontré y ni una abierta. Poni tiene habitantes garcas y angurrientos que le ponen clave a sus redes y yo escribí mi Twitt y no pude mandarlo. Y se me ocurrió otro pero no podía escribirlo porque estaba el primero en borrador.
Tuve que descargar mi frustración con los Pajaritos Enojados. Que va a ser...
Hagan el favor de imaginar los twitts extraordinarios que a falta de presupuesto no van a poder leer en su TL. Les juro que estan buenísimos.
Bueno, chau.
2 comentarios:
Me pasó cincuenta veces lo mismo. En medio de mis boludeos (frecuentes) diarios siempre se me cruza algo que me hace pensar "Esto tengo que twittearlo...". Por tras de esto, un amigo sociólogo ya me categorizó no se en qué pseudo tribu y que sufro no se de qué carajo, como si me importara.
En fin, a lo que iba es que para tratar de rescatarme en esos momentos activé el twitteo por SMS. Se que son $0,45 por cada mensajecito (quiero ser dueño de una empresa de telefonía cuando sea grande), pero como para hacerle saber a la gente que a mí también me pasan cosas "inauditas" a lo largo del día, me sirvió.
Hola! Bienvenido!!! buenísimo el dato, lo voy a inverstigar!!!
Gracias!!!!
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