...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

miércoles 11 de mayo de 2011

100 horas

Un cabello largo y lacio, caído en la sábana blanca, impoluta, me hablan de tu ausencia. No se trata de un algo simbólico, no. Ví el pelo y me llené de nostalgia de vos.

Claro que no estoy sufriendo, claro que no la estoy pasando mal. Las horas pasan. Pensé que no, juzgaba el tiempo libre por venir como un monstruo aterrorizador, pero no, las horas pasan livianas. La mayoría por lo menos. Y te olvido. Te siento adentro, pero tan… etereo, que no pesa. Sé que te recuerdo cuando digo tu nombre. Y sonrío y te convoco y volves conmigo. Ahí si, ¿ves? Ahí sí. Ocupas tanto lugar que es posible que mi sombra sea dos o tres veces lo que debería ser. ¡Ja!

Otras veces te extraño tanto que dan ganas de llorar. Esas veces como por arte de magia la noción del tiempo y del espacio retorna y me doy cuenta de que sé muy bien que día y que hora son… cuánto falta para seguir el para-siempre. ¿Arrancaremos donde dejamos? ¿Dónde dejamos? Ah, si, en el beso con lengua medio chingado. Retomemos dos segundos antes mejor.

Me mata que desde que me fui me llegan noticias incómodas. Quiero decir, no urgentes, pero malas. Decepcionantes. Y yo sin vos. Sóla con mi computadora que apenas tiene carga y apenas internet trato de teclear soluciones y consuelos que para lo único que funcionan es para exagerar la ausencia. La mierdosa realidad de estar acá mientras lo que importa sucede allá. Y no es que reniegue de este viaje, ni del destino… me pregunto ingenuamente si yo seré la única que no merece vacaciones. Porque si toda esta ventana de realidad real sucediera mientras escuchara tu voz… bueno, no, no me importaría. Y desearía no tener que irme jamás. Es que estoy casi feliz de a ratos. ¿Dónde estas? Te espero tanto.

Te esperé tanto tanto… Tanto que sé que mientras estaba enamorada de otros te amaba a vos también. ¿Dónde estás? Todos afuera se divierten y yo esperándote. Penelopeando de vuelta. Lo estarás disfrutando, espero. No sé si Itaca se parecerá a esto pero te aseguro que si vinieras a buscarme no querrías irte. Ni siquiera por las sirenas.

Una eternidad de 100 horas. Y vos que seguís sin aparecer.