Me levanté hoy de la misma manera que me hubiera levantado un feriado o un domingo a finales de noviembre. Abrí los ojos a las nueve de la mañana, puteando a mi reloj biológico pero no tanto, me gustan las mañanas y los días largos cuando son sin despertador.
Repetí las rutinas desayunísticas de todos los días mientras repasaba con la vista mi casa buscando pistas de eso que sentía me estaba faltando. Odd feeling, diría alguien. La gata se subió a la cama y se sentó en mi falda. Sus ojos estaban perfectamente verdes y abiertos... Pero, no, para. La gata tenía los ojos mal. Le estaba poniendo antibiótico cada 8 horas...¿Se curó magicamente? Miro mi mesa de luz y no hay ningún Tobravet.
Miro a la izquierda de la cama en busqueda de un ovillo, una madeja, un tejido empezado, cualquier cosa. No hay nada. NADA. No hubo un sólo día desde que vivo acá en el que esta situación se presentara... Estaba tejiendo un saquito, yo me acuerdo. ¿Por qué no está en ningun lado? Encuentro cuatro ovillos medianos del color del saco y asumo que son las sobras... aunque un vago recuerdo de mantel desarmado me viene a la mente y no lo descarto del todo.
Sensación de mañana extraña.
Abro la ventana y riego las plantas, hace demasiado calor para esta época del año. Me acuerdo haber salido a la calle con saco unas noches atras, qué pronto moriremos todos ahogados cuando se derritan los glaciares...
Y sigo así toda la mañana, con un "¿?" impreso en la cara.
Algo tengo que hacer con mi tiempo y me pongo a tejer una malla. Nunca me llamó la atención pero ahora, por alguna razón, no se me ocurre una idea mejor. Manoteo cualquier ovillo empezado y paso las horas abstorta en lograr la imposible forma de la taza.
Recién a la una del medio día el ruido característico de "Sila haciendo kilombo" me saca de mi propio mundo y me paro a ver qué agarró esta vez. Un cepillo de dientes azul.
Y el mío es naranja.
¿Qué día es hoy?
24 de diciembre, leo en la computadora. No 28 de noviembre como debería ser sino 24 de diciembre.
Calculo que no estuve vegetal, ni que tampoco me agarró la amnesia típica de los culebrones mexicanos... debe ser pura y exclusivamente incredulidad.
Porque en serio, si tuviera que acpetar como cierto lo que recuerdo, desde el 27 de noviembre hasta ayer los días fueron insustanciales, irreales, iverosimiles... imposibles. Lo que se sueña cuando uno está despierto. Ese lugar indefinido a dónde todos queremos volver cada día de nuestras vidas y frustrados, fallamos una y otra y otra vez.
El cepillo de dientes azul.
Como si yo fuera una Maria Bross con tetas saltando con mi Luigi de nube en nube.
Y ahora el impass. Cada uno vuelve a su rincón y recuerda y maginifica y pone en perspectiva y se da cuenta. Si, se da cuenta.
Porque estos amores son tan poderosos que sólo con la distancia es posible simplificarlos al nivel del lenguaje. Exactamente como yo estoy haciendo ahora.
Y soy feliz y canto.
1 comentarios:
Ayy Tam enamorada... =)
Como siempre impecable la traducción que haces de los sentimientos y sensaciones a palabras.
No puede ser más preciso.
(Espero que esto no sea ficción, sino 100% vida real)
Enjoy it! ;)
(Aunque ello nos deje con tus eventuales desapariciones del mapa jaja)
Besito!
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