Buscando textos viejos encontré esta carta que mandé a un concurso el año pasado. Nada me pone más feliz que ser capaz de compartirla con ustedes.
Buenos Aires, Argentina Jueves 04 de febrero de 2010
Para vos, único entre todos:
¿Cuántas hojas en blanco habré enfrentado en esta vida? ¿Cuántas?
¿Importa?
¿En cuántas hojas blancas me encontré, me escondí, me salvé? La tristeza no tiene palabras amor, no las tiene.
No supe del sentir hasta hace algunas semanas. Hibernando engañada se me pasó la vida, buscando, creándome para vos.
No lloro por lo que no es. Ni por lo que no será. Solo lloro, no sé por qué. Y mientras lloro sabiéndome mujer de llanto esporádico y más bien difícil, intento brindar a la salud del desencuentro y pensar que esto también, es camino.
Voy a poder vivir sin vos, amoroso mío. Voy a poder. Más triste, más aislada, pero ¿Qué importa? Mi destino va a alcanzarme de todas formas, exactamente como a todos. Voy a seguir haciendo camino al andar, no lo dudes. No sé si voy a seguirte amando toda la vida como se suele decir, yo no sé. Toda la vida es demasiado tiempo para sentirse así, ¿sabes? No soy tan valiente.
Vos tampoco sos valiente.
Me quiero ir. Lejos, al pasado, al futuro. Al lugar donde pueda conjugar en pretérito pluscuamperfecto tu nombre y el mío. Tu voz, tu olor. Yo sé que duele, amor, yo sé. A mi también me da escalofrío. Dejame seguir entonces. Respira profundo y empujame lejos, donde no pueda ya percibirte.
Adios cariño. Nos veremos en sueños, apretá los ojos y convocame cada tanto. No me olvides. Llorame un poco si podes, eso me haría feliz. Algunas veces te vas a preguntar qué hubiera pasado, yo no. Yo perecí en el campo de batalla.
Cuidate, mantenete sano y hermoso, mantenete joven.
Y saludala a ella de mi parte, amor. Extendele mis felicitaciones.
Hasta hace algunos minutos tuya siempre,
Penélope
5 comentarios:
Me encantan las cartas. No todas, sino la idea de las cartas por correo, manuscritas (pero con buena letra). O pasadas por debajo de la puerta. O escondidas en un libro para que el otro las encuentre de sorpresa. O escritas pero nunca dadas. O recopiladas en un libro, los libros epistolares son como compartir, por un rato, la intimidad del autor.
La verdad que muy hermosa la carta, gracias por compartirla... Todavía tengo el nudo en la garganta por tu culpa!
Snif.
Yo perecí en el campo de batalla me terminó de matar.
Beso madri!
Snif.
Yo perecí en el campo de batalla me terminó de matar.
Beso madri!
La Lectora: Si, la carta manuscrita o por lo menos con formato de carta... medio que se perdió. Por eso ahora hacen concursos de cartas de amor!!
Maloy: Es el amor!! (Igual gracias y bienvenido!)
Ana: Renací, ahiji, renací te juro!! jaajajaj
Publicar un comentario en la entrada