Había una vez una chica ni muy fea ni muy linda que adoraba (igual que yo) el teatro. Resulta que por esas cosas del destino, esta chica quedó fascinada con un actor. Adoraba su voz, su cuerpo, decir su nombre y la idea de pertenecerle. Sabía muy bien, se trataba del maldito aura.
Después de mucho meditar entendió que no se lo iba a poder olvidar tan fácil y decidió volver a ver la obra (tuvo suerte que era del circuito alternativo y la entrada no era tan cara). Durante dos meses se la vió llegar media hora antes de la función y pararse al lado de la puerta para poder elegir su ubicación y sentarse siempre en la misma butaca al centro de la fila uno.
Cada semana descubría que le gustaba más. Después de la tercera función dejó de ver el espectáculo en sí para dedicarse a él. Sólo a él. Le descubrió los matices y se preguntó en dónde estaría su cabeza cuando la función no era muy buena y le notaba la energía baja; le miró las uñas limpias y vió como con las semanas, le crecía el pelo. Largo le gustaba más. La sexta función apareció sin afeitarse y la chica sintió ganas de llorar de tanta pasión contenida en su pequeño cuerpo. Se puso celosísima de las compañeras de elenco y se odió por no ser actriz para soñar con, algun día, trabajar con él.
Era una situación sin salida. No había nada que ella pudiera hacer más que seguir yendo a verlo cada domingo, pero era justamente esto lo que alimentaba su sueño imposible de... ¿de? la chica no sabía de qué. Sueño de él.
Mucho más pobre, mucho más desesperada, mucho más triste, decidió con mucho pesar que lo más sensato (y saludable) era dejar de ir. Abandonarlo. Superarlo. No sería su primer actor ni sería el último... la condenaban (como a mí) los auras. Y si estaban predestinados, y si tendría que ser, bueno, de alguna forma se volverían a encontrar. Ese domingo se tomó un somnífero y se fué a dormir muy temprano, calculó que era la mejor forma de no cambiar de idea a último momento.
Pobre nuestra chica... nunca se enteró que él la veía ir semana tras semana. No supo que la esperó a la salida del teatro todas las funciones a partir de la segunda. No sabrá jamás que él había averiguado su nombre y lamentablemente, por no tener una bendita cuenta de Facebook, no va a recibir nunca la propuesta que su actor preferido había pensado hacerle.
Moraleja: Chicos, háganse una cuenta de Facebook. Segunda moraleja: boicot a las mosquitas muertas. Tercera moraleja: Las stalkers podemos ser muy razonables.
7 comentarios:
Tam is Back!
Buen relato, señorita.
Extrañaba leerla.
Me dió miedito... ja! Qué son esas moralejas para dejarse perseguir? Si la stalker va 6 veces a verlo y él no hizo nada a la 3ra vez es un goma igual, ya a la 6ta el flaco es un boludo no sólo por no darse cuenta que le chifla el moño a la piba sino que encima aún le gusta y no hace nada... mirame la historia con la otra lupa, che! Al actor ese le faltaba Avivol 500mg! juaaaaaaaaaaaa!
Beso
Edu: Gracias y perdón... no se puede luchar contra la falta de musas!!
Pablo: Yo te banco de aca a Japón, pero te juro que la mayoría de las historias son así!!! La mina es una idiota por pretender que el cielo le envíe al chabón a su casa y él es un imbécil por no hacer algo más que esperar a la salida... aparte todo taaaan solemne, un polvo y a dormir, se terminó la historia! Pero no, la cosa no funciona así se ve...
Me paseaste por todos los estados, por un momento crei que te habias enternecido hasta las moralejas !! ahi volvi a la realidad
y tu comentario tan desprendido que falta de romanticismo niña, los amores imposibles son los que perduran
Brillante igual como siempre
Bss
Un gramo: El romanticismo está muy bien, soy la más romántica de las minas, pero no me moviliza el amor platónico y mucho menos el cortes. Para mí el amor es sexual, es real, es simple...
Los amores imposibles estan muy bien, pero no por llamarse "amores" son tal cosa... deberíamos re-bautizarlos como obsesiones o como heridas al orgullo... tengo varias de esas y no son lo mismo!!
Igual gracias por el piropo, y sí, me estoy volviendo escéptica...
el retrato exacto de ilusión, la ilusión como veneno!
no quiero eso.
beso
solo he venido a figurar.
^^
nah, es broma, buscaba la onomatopeya del vómito y aparecí aquí: brup.
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