...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

miércoles 29 de septiembre de 2010

Desencuentro

Se había ido la noche anterior dando un portazo. En un ataque de celos me había echado la culpa de seducir hasta al encargado del edificio, me acusó de cagarlo cien veces.
No era mi estilo responder a esas ofensas, asi que me quedé callada, negando lo que no era pero sin entrar en el juego.
No era una buena noche para que terminara así, decidí darle unos minutos para que se calmara y entrara en razón. No era orgullosa y estaba tan enamorada que no me importaba ser quien hiciera la llamada.
Lo llamé muchas, muchas veces pero había apagado el teléfono. Le mandé mensajes cada vez más desesperados que no contestó. Recién ahí me puse a llorar a los gritos. Pensando en lo que estaría haciendo, en lo que estaría pensando. Me lo imaginé con otra mujer, con la ex, con una compañera de trabajo. Con todas menos conmigo. No podía soportarlo. No podía soportar saber que yo lo amaba tanto y él me (o mejor, él nos) estaba cagando la vida de esa forma.
Me quedé dormida en algún momento de la noche, con el celular en la mano y la cara deformada.

El domingo al medio día era el bar mitzvá de mi primo menor y lo iba a presentar en mi familia. Habíamos repasado mil veces el protocolo, los nombres de los tíos, abuelos y demás parientes. Le había contado a cerca del significado de la ceremonia y sobre todo, estabamos los dos muy seguros de que éramos capaces de afrontar la tormenta que nos caería cuando en mi familia se enterasen que él no era judío.
Me levanté a las nueve de la mañana cuando mi madre me llamó para decirme que me estaba esperando en la peluquería. Por supuesto, no había llamados perdidos ni mensajes de texto en mi celular. Volví a intentar pero no atendió, eso si: había encendido el teléfono. "Tregua" le escribí, esperando que entendiera que nuestro amor tenía que ser más importante que nuestras neurosis. Cuando volví a casa y solo me faltaba vestirme llamé al amigo y a la hermana. Ninguno sabía nada de él, o por lo menos eso me dijeron. Solo me quedaba la casa. Eran las doce del medio día, tenía que estar ahí preparándose. Disqué y escuché el teléfono sonar 4, 5, 6 veces. Si estaba, no quería atender.
La bronca me sacó las ganas de llorar. Era impostergable: me tenía que poner el vestido que me había comprado pensando en él, tenía que subirme a los tacos que me había comprado para estar a la altura de él. Me senté en la mesa a esperar. Muda de incomprensión. Furiosa de tristeza.
A la una del medio día bajé al lobby del edificio. La gente me miraba raro pero yo no veía nada.
A la una y cuarto paré un taxi.
A la una y media llegué al salón.
Sola.

5 comentarios:

Un gramo de locura dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Un gramo de locura dijo...

Ya pense que esta entrada tenia final de Culebron ...Que dificl fue leer tus 3 entradas juntas, no lo hago mas, el primero "la primavera" hasta me puso medio incomodo, In Englis solo me recordo mi poco gusto por el idioma, y aca te imaginaba ...Final feliz ,bar mitzvá y casamiento
Bss

Penélope dijo...

jajajaajj si leíste la Primavera sos un valiente!!! me fuí lejos de mi estilo, estaba probando....
Me alegra tenerte de vuelta igual, estabas perdido... Perdón por el final no feliz... es realista... no?
Bueno, soy escéptica, no lo puedo evitar!!
un besote enrome!

Alelí dijo...

si tengo recuerdos feos, espantosos, siniestros de estar en pareja son recuerdos como éste. ese estar sola, se siente desolado, desértico.

feo feo.

beso

Penélope dijo...

Absolutamente espantoso. Desolador.
Que no nos pase, que no nos pase!