Curiosa la vida. Curioso el amor, el arte, la imaginación, la creatividad. Curiosa la inspiración.
Sentada en su casa, cenando sola, pensando en dios sabe qué, escuchó el brrurm, algo similar al ruidito de messenger, sonando adentro de su cabeza.
Una idea. Una imagen.
Las mejores cosas llegan así, pensó. De la nada. Sin esperarlas. Son las musas, los objetos deseados los que nos permiten recibir esas luces. La creatividad absoluta, la cúspide de lo personal, lo más maravilloso de la vida.
No es del todo falaz decir que la inspiración viene y se va, lo que es errado sentarse a esperarla. Hay que amar, pensó... aseguró, nuestra protagonista. Hay que amar y llorar y sufrir. Hay que extrañar la inspiración para atraparla al vuelo cuando vuelve. Hay que encontrar una musa, o varias si es posible y dejar el cuerpo y la mente en el deseo de poseerla.
Apasionada con lo nuevo, notó que la cena no tenía sentido. Se la había ido el hambre, la sed, el sueño... La pasión había retomado su curso, había vuelto a visitarla. El amor no todavía, pero tal vez no era tiempo, quiso pensar.
Poco la separaba de su medio, de su forma. Sabía de repente qué hacer, cómo hacer. Tan claro...
A veces saber da miedo. A ella le daba, al menos. Sacó de la mesa, lavó los platos. Dió un par de vueltas más y entonces sí, ineludiblemente, se puso manos a la obra.
3 comentarios:
Como dijo un monje zen: "primero hay que saber sufrir, después amar, después partir y, al fin, andar sin pensamientos"
Y exactamente eso es la inspiración, la vacuidad, el regreso a la fuente, lo más sagrado que un ser humano puede experimentar, todo eso que ud. ya dijo mejor que yo.
Pero yo no tengo idea que puta es eso, pero parece genial!
La felicito.
excelente! y sigan llegando.
beso
Mr Verbal: Yo creo que debe haberlo sentido, sino no podría escribir así...tal ves no es tan claro el sonido del clin! pero esta eh, se nota...
Alelí: Ojala!!!!
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