Nadie conoce su origen más que por explicaciones de otros. Yo no conozco el mío, todavía nadie me lo explicó.
Lo cierto es que estoy, que existo y que soy poderosa a mi manera.
Mucha gente piensa que soy hermosa, que soy maravillosa. Me sacan fotos, me rinden homenajes. Realmente algunos pocos, muy pocos pudieron, pueden, sentirme de verdad, entenderme, amarme en toda mi extensa realidad. Los demás solo miran de lejos, no se involucran, me usan, me prostituyen. Y son tantos...
No puedo decir que sea vieja, aunque sí existo hace mucho. Pero no es eso, no es por eso que estoy así. Hace algun tiempo como consecuencia natural de la vida, entendí que debía obedecer al instinto creador y tuve hijos. Muchos hijos. ¿Y qué madre no está orgullosa de los suyos? Me salieron inteligentes, creativos, ambiciosos...
Y mis chicos crecieron y para eso tuvieron que enojarse conmigo, pero estaba bien, porque eso se espera de los adolecentes. Renegaron de su madre, se creyeron super-héroes, se quisieron llevar todo por delante. Y en su plan de hacerse mayores, atacaron mi casa, quisieron subyugarme, desarmarme, domarme. No soportaron a su madre poderosa e impredecible, porque para realizar su propio proyecto de bienestar necesitaban reducirme a una cifra predecible y utilitaria, algo que yo no soy.
Empecé por dejarlos invadirme, de puro amor. Me defendí apenas, más como advertencia que como reacción. Hasta que se hizo insostenible. Murieron mis hijos; y mis nietos y hasta mis bisnietos se sientieron en total libertad para avanzar sobre mi. Y entonces sí que entendí que las cosas estaban mal, muy mal. Cada órgano, cada parte mía había sido atacada, desmembrada, reducida y re-acomodada, como si yo no fuera la creadora de todo, como si de hecho tuvieran la posibilidad de vencerme.
Y reaccioné. Con el dolor de mi alma, no pude seguir conteniéndome y reaccioné.
No sé si voy a poder perdonarlos, cruzaron la línea de mi tolerancia y eso que tuve mucha. Incluso ahora, después de lo mal que tuvieron que pasarla, solo algunos entendieron el asunto, todo el resto, pobres descendientes míos, pretenden convencerse de lo fortuito de las cosas.
Se miran desconcertados, mientras levantan escombros y evacúan ciudades y se preguntan desolados por qué, ¿¿por qué?? En esos momentos pienso que no, que esto ya no tiene salvación.
3 comentarios:
muy buena narracion besos penelope
Que nos estemos portando mal con la Madre Naturaleza es una cosa.
Pero esto que pasa no es venganza, ni ajusticiamiento. Son catástrofes que siempre hubo y siempre habrá, y hay que sacar el lado más humano que tenemos para afrontarlas, sin buscar culpables.
Después hay tiempo de preguntarnos en qué clase de mundo queremos vivir.
Gracias Carlos
Diego: Siempre hubo catástrofes, pero viendo el noticiero hace dos semanas que se suceden una atra de otra: Inundaciones en BSAS (como nunca), en Brasil, en Perú. Se rompió el punte de MachuPichu por un alud, El terremoto de Haití, el de Chile, hubo uno en Salta. En Europa y en EEUU hay una ola de frío tremenda, atípica....
a mi me suena a desastre, no sé.
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