Los gourmets, capaces de escoger los platos en francés de un menú y discutir sobre vinos con el sommelier, inspiran respeto en las mujeres, respeto que puede transmutarse con facilidad en voraz apetito amoroso. No podemos resistir aquellos que saben cocinar. No me refiero a esos chambones atraviados con un gorro histriónico, que se declaran expertos y con grandes ademanes chamuscan una salchicha en la parrilla del patio, sino a los epicúreos que escogen amorosamente los ingredientes más frescos y sensuales, los preparan con arte y los ofrecen como un regalo para los sentidos y el alma; esos varones con clase para descorchar la botella, olisquear el vino y escanciarlo primero en nuestra copa para dárnoslo a probar, mientras describen los jugos, el color, la suavidad, el aroma y la textura del filet mignon en el tono que, creemos, más tarde emplearan para referirse a nuestros propios encantos. (...) Cuando observamos cómo limpian, aliñan y cocinan los camarones, imaginamos esa paciencia y dstreza aplicadas a la tarea de darnos un masaje erótico. Si prueban delicadamente un trozo de pescado para verificar sus cocción, temblamos anticipando ese sabio mordisco en nuestro cuello. Suponemos que si pueden recordar cuántos minutos en la sartén soporta una rana, con mayor razón podrían recordar cuántos de cosquilleo exige nuestro pungo G, aunque eso no siempre es cierto, en la vida real suelen interesarles mucho más las piernas de rana que las nuestras.
Isabel Allende, Afrodita, 1997.
Y claro, si hablamos de comida y de afrodisíacos....infaltable.
7 comentarios:
voy a copiar eso, y cerrarlo con un: "chicas, a mi...!!!"
Me parece genial, te tuve mucho en mente...jaajja. Chicas, a él!!
Vos sí que sabés lo que es bueno, Tam.
Yo lo tengo, ya sabés.
Diego: jajaaja si, lo sé.
Cuervo: ???? no entendí.
Besoo
me parece que es una muy buena opcion para verla un dia relajado y tranquilo besos penelope
Carlos: es una muy hermosa película....
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