Hace dos semanas que no me juntaba a charlotear con mi veci (no la loca, otra veci). La llamé, ayer a la tarde y arreglamos para almorzar hoy, sin apuro, quedamos.
Lindo ayer a la noche, la pasamos bien. Vale cocinó un pollo super-gurmet envidia de más de un chef, con polenta frita con esa cosa crocante arriba que hasta a mi me parece sublime, nos quedamos hasta las 4 charlando, ellos chupando. Panqueques de postre. Me sentía bien, ¿no? Como aislada un poco de mi perverso e inhóspito mundo interior.
Me levanté extrañamente temprano hoy (¡andá a saber lo que mi mente estaba planeando para mi!) y no me melancolicé como suelo cuando amanece así de nublado, asi de verano, asi de calor. Bueno, genial, esta la zafé, pensé. Tal vez estoy superando mis problemas imaginarios.
Después se largó la mega tormenta y yo, escuchando una audio-novela en ingles, tejiendo, miraba por la ventana la bruma suspendida en el cielo del 6to piso y nada, no sentía nada. Hubiera brindado a la salut de la negación.
A las 2 y media la llamo a mi veci. Le digo que son dos y media y que me parecía prudente llamarla. Le digo que dado el panorama no vamos a poder ir a quemar el sueldo en Plaza Armenia, que mejor nos quedamos en Julián. Oka, listo me dice, tu casa o la mía, la mía le digo, pero quiero Coca. Me dice que no voy a poder salir, que Julián se inunda, que me voy a empapar. Yo no quiero saber de nada. Quiero, necesito, muero sin una Coca. Pruebo salir y te llamo, le digo.
Me calzo un chort violeta, una remera de morley fucsia, ojotas, envase retornable, plata y una bolsa de supermercado de Israel con letras en hebreo que me trajo mi abuela (para cuidar el medio ambiente). Bajo. Efectivamente, no se ve la vereda. Lo pienso. No me importa nada, pero nada. Que me aplaste un rallo mientras tengo los pies en el agua, que se me caiga un poste de luz, que me chupe una alcantarilla, YO NECESITO UNA COCA. Abro mi pobrecito paraguas y me aventuro. Las ojotas me dificultan caminar con el agua hasta la rodilla, asi que me agacho y me las saco. Las pongo en la bolsa no-descartable. Camino descalza hasta el único chino que abre los domingos. Esta todo inundado, asi que esta cerrado. Me paro abajo del techo y miro desolada la calle Corrientes. Vacía, abandonada, el asfalto frío. No sabía donde conseguir una Coca. Estaba desesperada. Siento un nudo en la garganta, aprieto los ojos brumosos y me caen dos lagrimas grandes como las gotas que caían al rededor mío. Y después de tan adecuada inaguración, empieza el parade. Hace años que no lloraba. Me siento una idiota. ¿Una Coca de mierda te pone así? Vos estas peor que tu vecina esquizofrénica, loca. Neurótica, eso estas.
Aunque estoy abajo del techo el agua me ataca. No solo estoy sumergida en ella hasta las rodillas, sino que las gotas atraviesan el paraguas, o no sé, rebotan en el lago-vereda y me mojan el cuerpo, y las lágrimas de cocodrilo se ocupan de la cara, la remera, las tetas. Se me notan los pezones, pienso, tengo que parar de llorar. Ya. Basta. Es un papelón, si alguien pasa y me ve asi va a llamar al SAME. Pero por suerte nadie pasa. Cobardes.
No sé cuánto tiempo pasó, pero dicen que el agua purifica y después de un rato me sentía mejor. Pienso que tal vez por eso empecé a tener sed de verdad, sed de tomar y no de sed locademierda y por puro amor al arte, mi mente destrabó el recuerdo del kiosko de la esquina, abierto 24hs. Cómo explicarles que yo estaba a 30 metros del kiosko y que hasta ese momento no había ni considerado la existencia del mismo. Mi deseo de Coca (light) ya no era tan vital, pero de todas formas ahora se me hacía necesario un chocolate de proporciones considerables, asi que caminé los 30 mts. y para mi sorpresa, estaba abierto, y por suerte era una mina la que estaba atendiendo. No preguntó ni me miró las tetas.
Llegué a casa, media hora después, empapada, impresentable, pero con Coca y Cadbury Yogurt. La tormenta había terminado ya. La llamé a mi vecina. Me baño y bajo, le dije, me mojé un poco en el chino, había cola, por eso tardé. En 15 estoy, un beso veci.
8 comentarios:
luli likes it...
and I like Luli! Mua!
a eso le llamo darle rienda suelta a lo que necesitabas (en cada momento). no es tan grave, todas tenemos un momento de esos...inevitablemente, las sensibles andamos así.
besos
Si, supongo que si.
Unb beso!
Me cagué de risa leyendo el aviso jejejeje muy bueno.
Ailu: Bienvenida, me alegra, es parte cierto, parte exageración....como todo en este blog! un beso!
"No preguntó ni me miró las tetas",
jajajajajajajaja, excelente.
Enric
Gracias Enric, que lindo tenerlo por aca....ya que estamos, por qué no se arma una cuenta y formaliza su relación con Intinto? Me da curiosidad..
un beso!!
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