...EL ROMANCE EN LA LENGUA...

¡Aviso!

Este blog contiene textos ficcionales. Todo parecido con la realidad NO es mera casualidad, es simplemente parecido.
Si usted se siente identificado con algun texto, váyase a cagar. Seguramente algo mal hizo para ser musa de la desquiciada mente de la autora.

Leé - El libro

lunes, 23 de noviembre de 2009

La imagen de si misma

Toda la vida había asegurado que ella jamás lo haría. Se veía a si misma como abierta de mente, flexible, pero eso, eso era mucho. Es cierto que había opinado lo mismo de otras cosas que más adelante se le revelaron apetitosas, pero no estaba dispuesta a cruzar esa barrera. La sola mención del tema la alejaba de la conversación y si bien toda la vida había sentido mucha curiosidad por saber más, se decía que era la misma curiosidad que sentía al mirar Animal Planet, sed de conocimiento.
No era simplemente una travesura; estaba convencida de que su moral no acaparaba tales eventos, su imagen de si misma no cuadraba en esa habitación.
Siempre había tenido mucha imaginación. No podía evitar (ni se lo proponía) la tentación de visualizar la escena de ella misma en tal o cual situación. Así descubría si un hombre le gustaba: si la imagen que se le presentaba de ella junto con él, en la intimidad, generaba alguna reacción, algo en su cuerpo, entonces sentía la química, ese hombre le cuadraba. Lo mismo le pasó con otras varias cosas y así se fue desafiando durante toda la vida a imaginarse distintas experiencias, situaciones, escenas, que luego se animaba a concretar porque ya se había visto hacerlas.
Pero eso no. Nunca se le había ocurrido ni si quiera atreverse a mirar. Tal vez sabiendo que era muy probable que la imaginación le devolviese algo de lo cual no quería anoticiarse, tal vez por pura convicción y rechazo. No lo sabía.
Es así que la primera vez que él se lo propuso, ella no pudo más que sonreírle incrédula de su ocurrencia. La segunda vez que se lo planteo, estaba trepando un orgasmo sentada encima de él y no le prestó atención. La tercera y cuarta vez, probablemente fueron el mismo día, y ya no pudo seguir ignorando la pregunta. Obviamente le respondió que NO, con toda la fuerza de su convicción, a ver si dejaba de martirizarla con preguntas de respuesta obvia.

Pero no lo hizo. Esperó un tiempo prudencial y volvió a la carga (no era extraño si consideramos que todo lo que él le pedía, ella se lo concedía más o menos rápido). Claro que él sabía que eso rompía con un esquema. No era como las otras cosas que le había propuesto. Sabía que ya no dependía del grado de amplitud mental que tuviera (amplitud que se jactaba haber ensanchado, dado que la había conocido cachorra y ahora era todo un felino) sino del grado de placer que pudiera encontrar ella en eso. Pero le tenía mucha fe. De alguna forma disfrutaba el papel de tutor, porque sabía del potencial de su alumna. Veía en ella a su complemento femenino, capaz de hacerlo llegar a lugares desconocidos antes de conocerla. Entonces, como había hecho toda la vida ante sus límites, seguía insistiendo a pesar de los no rotundos.

Esa noche, entonces, volvió a insistir. Tenía un gran sentido del timming. Sucede que una pregunta así no se puede hacer en frío, porque no es la mente a quién se apela, sino al cuerpo. Más aún, cuanto más anulada estuviese la capacidad de razonamiento, mejor: es difícil reprimirse algo que el cuerpo desea cuando la cabeza esta en reposo.
Estaba vez ella no respondió.
En el momento que escuchó la palabra no pudo reaccionar con el no habitual. Para su sorpresa (¿sorpresa?) la imagen se le impuso. No se dio cuenta. Le daba vergüenza pensar que eso le disparaba la tentación…. Si asumía que ella pertenecía a ese cuadro, tendría que admitir que su imagen de sí misma estaba distorsionada. Pero sabía de sobra, que una vez que aparecía la fantasía, era totalmente inútil ignorarla, se le impondría en los sueños, en los deseos, en la imaginación. Dos o tres veces más él le hizo la propuesta y en cada una ella fue menguando lo rotundo de su no. Lejos aún de darle el sí, sabía que era una cuestión de tiempo y estaba segura que él también estaba enterado.

Las cosas entre ellos se habían desarrollado con mucha lentitud los primeros meses. El tiempo que le tomó ganar confianza. Pero a penas se sintió segura, se ocupó de aumentar el vértigo de la relación, hasta que la velocidad fue tal que ya no pudo controlarla. Nunca lo había pensado hasta ese día. Estaba asustada. Las fantasías que él le despertaba eran cada vez más extrañas y aparecían cada vez más seguidas. El deseo de intentarlas era insoportablemente abrumador. Pero había otra cosa. En el juego de propuesta-negación-duda-concreción, ella se sentía poderosa. Tenía algo que él quería, tenía la posibilidad de hacerlo desear. El tiempo que le tardara hacer propia la fantasía de él, ostentaba el poder de la relación. Pero esta vez, ella no quería bajo ningun punto de vista jugar a eso. Trató de negarse a ver, intentó hacerle entender que eso superaba sus límites.

Hasta que tuvo que asumir que la fantasía estaba y era visualizable. No pudo huir de la imagen y no le quedó más opción que hacer las paces con ella. No era optativo porque no era una decisión que tomar, podía negarse el mayor tiempo posible, pero conocía perfectamente el poder que tenía su imaginación. A decir verdad, la imagen que se le revelaba no era lo que ella hubiera esperado. En absoluto. Y para armonizar con la idea de forma conciente, se decía que la experiencia le serviría de anécdota para llamar la atención de hombres y la admiración de mujeres. Y cuando tuvo este pensamiento, se dio cuenta de que era cuestión de días. Ya no había vuelta atrás. Miedo, ansiedad tal vez. Pero las cosas fueron siempre claras para ella, su entrega era completa. Ahora, solo tenía que resolver cuánto tiempo iba a jugar con el poder que había adquirido sobre él.

9 comentarios:

Diego dijo...

No me quedó muy claro cuál de los dos es el que ostenta el poder. O si están los dos sometidos a un poder-pasión mayor. O si los dos tienen algún poder, y están entrezados en un juego tan antiguo como las relaciones humanas.
Personalmente, creo que todo eso del poder es una ilusión, y al diablo con Foucault.

"Su entrega era completa... " Así sí, ¡no hay que guardarse nada!

En fin, muy buen texto y con muy buen ritmo, aunque no me gustó tanto la parte de "la experiencia le serviría de anécdota para llamar la atención de hombres y la admiración de mujeres". Débil empuje final para algo sobre lo que crece tanta tensión y misterio...

¡Besos y que empieces bien la semana!

Penelope dijo...

Diego: siempre es un placer cobtar con su ojo experto!! Con respecno al poder...no sé, creo que en esta relación lo tiene generalmente él, por eso cuando alguna vez ella tiene la posibilidad de hacerlo desear, lo disfruta.

Y con respecto a lo otro, al pan pan y al vino vino. Hay gente que disfruta ventilando sus hazañas a los cuatro vientos.

Un beso y lo mismo para ti!

Perra Infiel dijo...

Me encantó, solo eso.

Diego dijo...

De que hay gente que disfruta ventilando sus "hazañas" a los cuatro vientos no me cabe absolutamente ninguna duda. Pero me pareció nomás que la chica del post era un personaje demasiado interesante y profundo como para hacer algo tan vulgar y superficial. A quien le importa más conservar la magia y el dulce misterio de la intimidad antes que el qué dirán. Me hubiera caído mejor a mí, por lo menos.

Penelope dijo...

Diego: Creo que las personas (y por ende los personjes) estan llenos de contradicciones. Tal vez ella no es ni tan interesante, ni tan vulgar, sino que es un compilado extraño de las dos cosas...Fijate que tiene una gran capacidad de instrospección y sin embargo es totalmente dominada por el amante (y no veo que sea por amor)....contradicciones.
Beso!!

Perra Infiel:
Bienvenida y gracias!!
Un beso!

Diego dijo...

Está bien, sin contradicciones la vida sería bastante aburrida. Y más tratándose de la pasión y el deseo.
¡Queda, queda!

Ahora no dejes de contar qué pasa cuando se canse de jugar ;-)

Penelope dijo...

Claaaaro!! ahora estamos en sintonía!! (el queda, queda me hace acordar a Les Luthiers)
Y con respecto a qué pasa....eso depende de cada lector :)
Un beso!!

Diego dijo...

Esto digo yo
es lo que pasa:
harán el amor
en la terraza.

Jeje, no pude evitarlo, perdón...

Sospeché que eras una lesluthiersómana ;-)

¡Besos!

Penelope dijo...

Siiii!!! mi papá me ponía los vhs de Les Luthiers cuando era muy chiquita, 5 o 6 años. Asi que veia cantaba La Sirenita y relataba Don Rodrigo por igual....digamos que ahora sé casi de memoria muchos muchos sketchs. Hay alguno que otro en el blog en la parte de citas....los amo!!
un besoo!!!