Quien haya inventado la historia de la Bella Durmiente no podría haberme comprendido mejor. Dormir hasta que llegue. Que panorama reconfortante. Solo despertarse a condición de que sean sus labios los que me rocen. Y los de ningún otro. No hay lugar para relaciones modernas, ni se habla de liberación femenina. La Bella es bella y duerme. Y solo el beso del amor verdadero la va a despertar.
¿Y quien me va a despertar a mi?
¿Y quien me va a despertar a mi?
La soledad es palpable en las cosas de todos los días, en los detalles. En las sábanas que cambio sin haber sido usadas ni una vez del lado izquierdo. En las sesiones de depilación donde por estúpida me someto a la tortura de arrancar donde más duele. Ahí donde nadie se detiene a explorar. En las cajas de preservativos sin abrir que llenan el primer cajón de mi mesa de luz. Cajón que, obviamente, evito abrir para no ver lo obvio. En los conjuntos de ropa interior que acumulo, "para cuando". En mi celular, que por días enteros no suena. En el teléfono de mi casa, que inauguré con grandes esperazas y que ahora esta lleno de mensajes de mi abuela y de mi vecina.
Detalles, cosas de todos los días. Que la costumbre vuelve naturales y que terminan validando la hipótesis de soledad absoluta.
Detalles, cosas de todos los días. Que la costumbre vuelve naturales y que terminan validando la hipótesis de soledad absoluta.
Ojalá fuera la Bella Durmiente. Deseo con todas mis fuerzas quedarme dormida y despertarme abrazada a Mi Gran Amor. Porque existe, yo sé que existe.
2 comentarios:
pero la bella durmiente estaba dormida, no lo estaba esperando...
No sé si importa, cuando uno duerme no "espera" nada.... Podía dormir eternamente la Bella (y nunca envejecía por eso siempre iba a ser La Bella mientras durmiese) y no percibirlo.... es una linda fantasía.
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