Ella tenía la certeza de que vivía un proceso transitorio. Recordaba nítidamente su adolecencia (no tanto los sueños que tenía en esa época, ¿para que hacer memoria?) y deseaba una serie de cosas para su futuro. Más bien se visualizaba a sí misma en el futuro, construía imágenes de lo que ceía, iba a ser. Era cierto que su cuadro del por venir era dinámico y cambiante, se iba modificando a medida que su presente le proponía diversas experiencias, pero la escencia, los colores, los trazos, eran los mismos.
Nunca se le había ocurrido pensar en este mecanismo imaginario. Le parecía natural, a sus 25 años, suponer que todavía no había llegado la hora de mezclar los colores...Hasta que un día, así porque sí, se le ocurrió la posibilidad de que ese presente, esa etapa que creía de transición, no sea más que el resto de su vida. Claro que entendía que había un futuro por delante, 60 años le quedaban por vivir, pero por primera vez se atrevió a considerar la posibilidad de que sus días venideros, lejos de ser lo que ella soñaba, fueran (con algunos cambios menores, claro) la continuación lineal de su vida presente. ¿Por qué no?
¿Por qué creyó alguna vez que algunas cosas iban a pasarle a ella? ¿Por el mero hecho de que el tiempo pase? Eso era estúpido....¿Por desearlo mucho? No, eso solo sucede en las películas.
Y no es que fuese a la deriva, se dirigía a un punto más o menos claro, pero hasta ese entonces nunca había pensado en la posibilidad de no llegar.
"Haciendo siempre lo mismo pretendemos conseguir resultados diferentes" le escuchó decir a alguien. Y esa solita frase hizo que su cuadro ahora tenga en el medio un gran signo de interrogación.
2 comentarios:
uffffff
que buena entrada...
y a esta chica, si la conoces, decile que una vez que pase la angustia de la incertidumbre, es todo luz.
La posibilidad de que el futuro no sea lo que esperamos, hace que solo tengamos el presente.
Que mas se puede pedir?
Buena reflexión, no vive muy lejos, le voy a decir...;)
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