Al final del día yo sé que me pasan cosas con vos. Claro que no me da igual que me digas o no que te gusto, que me extrañas. Sé que si me propusieras pasar la vida juntos te diría que si.
Puenso en vos muy seguido. Mucho más de lo que te imaginas. No con desesperación ni con ansiedad, ni siquiera con angustia. Manejo tu presencia como un algo estático, me conformo con seguir comprobando que todavía estas unido a mí.
Tiempo y tiempo, aprendizaje, resignación. Aprender a no pedirte peras, resignarme a comer hojas de olmo.
Y si queres saber, las hojitas de olmo me llenan. Me son suficientes. Porque hago que sean suficientes. ¿Que gano con desear peras si no hay? ¡No hay! Mejor desear y obtener hojitas de olmo....se aprende a no sufrir.
Solo tengo un problema en mi mundo de negación: no puedo retenerte. No tengo nada diferente ni mejor. Soy para vos cuando vos queres y cuando me refregas lo endeble de nuestro vínculo, me acuerdo de por qué me da tanto miedo perderte....si no hay peras, que sea olmo, pero nada eso si que no puedo sostenerlo.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada