La semana pasada me salió un granito horrible en un área que te gusta recorrer. No quería que lo vieras, asi que me dediqué a ponerle cremas y calor para que se fuera. Pero no me llamaste. Dos días después del granito, me indispuse. Eso complicaba las cosas entre nosotros, asi que pensé que iba a ser bueno decirte que no y hacerme un poco la interesante. Pero no tuve la oportunidad, no apareciste. Cuatro días después, y ya un poco fastidiosa, pensé que me ibas a tocar timbre a la salida del laburo. Estaba tan segura que rechacé una invitación solo para estar en casa. Pero de vos, ni noticias. Corajuda y con 28 días de potencial sexo por delante (y con la firme convicción de que en estos días ibas a aparecer) me fui a depilar. Cuando una esta depilada la ansiedad natural se duplica, porque el tiempo corre y cada día es un peso más tirado a la basura. Aún así, no se te ocurrió ni siquiera mandarme un mensaje de texto.
Cada mañana me levantaba con la esperanza de que ese fuera El Día. Cada mañana. Y me vestía y me peinaba con esmero, por si decidías tocarme timbre inesperadamente.
Pero no pasó.
Ahora me levanto a la mañana y vuelvo a ponerme siempre las mismas cosas. Ya no espero que me llames, ni planifico citas imaginarias. No estoy depilada, a lo sumo, podría salir del paso. Nunca sabre qué pasó entre nosotros. Lo inconcluso quedó aún más inconcluso para siempre.
Que triste, cuando era mucho más chica me levantaba a la mañana pensando que tal vez ese día iba a concoer al amor de mi vida.....cómo cambian las expectaivas a medida que uno se hace escéptico.
2 comentarios:
No nos conocemos. Llegué a tu blog a través del de Lula.
Sinceramente, no podía no comentar este post. Me sentí identificada en cada una de las frases... No podría haberlo explicado mejor...
Me gustó mucho... Y el resto de lo que estuve leyendo también.
Besos!
Bienvenida Eliana, gracias por comentar, me alegra haber puesto en palabras algo que evidentemente nos sucede a todas....un beso y gracias nuevamente!
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