Caso curioso el del ser humano, denunciando a viva voz lo que luego repite casi exactamente. Faltarle el respeto a otro es algo muy fácil de hacer. Faltar a la propia palabra es más simple aún.
Tomemos el caso de "Hipócrita". Llegar una hora tarde cuando un grupo lo esta esperando parece, para Hipo, una estupidez. Llegar temprano o a tiempo no era para él, una falta grave aunque se había comprometido a llegar puntual. Podrás no ser el presidente de la nación, pero si es tu responsabilidad y es tu trabajo (remunerado o no), si diste tu palabra, no tenes nada mejor que hacer. Cuando hay personas que dependen de que vos respetes tu palabra, no hay ninguna justificación para no hacerlo. Compréndanme, no soy extremista, solo digo que es una decisión.
Cristina fue criada por una madre y un padre que seguramente no pensaban que su hija iba a ser presidente. Eran gente regular, como tus padres, los míos, los de Hipo. Los hijos que vos tengas pueden llegar a ser políticos ¿lo pensaste alguna vez?, y tu llegada tarde se puede convertir en el ejemplo que ellos tomen. "No es tan grave que me esperen una horita" les estas diciendo.
No podemos influír en muchas cosas, es cierto. Pero podemos empezar por nosotros. No comprometernos con lo que no podemos cumplir. Nadie pide actos heróicos. Ser consecuentes. Y los que tengan hijos, educar con el ejemplo, porque no somos perfectos, pero ser un irresponsable (por ende un cagador), es una decisión.
Y si no estan dispuestos a cambiar nada, asuman las consecuencias: dispónganse a seguir viviendo en un país pobre e injusto por mucho mucho tiempo sin emitir una sola queja.
2 comentarios:
Me encanto.
Y para el blog no tengo palabras, más que las usadas comunmete como fantástico, buenisimo-re pendejo-, inteligente, excepcional-más formal, etc.
Ahora más sencillo: muy, muy lindo :)
Ilse.
Muchísimas gracias!!! De verdad.
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