Una reflexión: La misma mina que se revuelca fogosamente con su amante semana tras semana, mes tras mes sin poner reparos en el cómo y el cuándo, tarda dos o tres salidas en cojer, mucho más recatadamente, con el chabón que conoció en el laburo y al que secretamente quiso besar desde el primer día en que lo vió.
El tipo que realmente la desea tiene que trabajar mucho más que el don nadie que se la chamulló rápido y que de tanto en tanto le sirve de service. ¿Es inusto? Joda! De lo único que serviría andar a los arrumacos con el galán la primera vez que nos invita al cine es para que tilde el casillero de amante en su lista de "to do".
Revisen la actitud y tal vez obtengan lo que merecen en tiempo y forma.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada