Y cuando la realidad se transforma en un conjunto de contradicciones, de nosés, en una sucesión de rechazos, en una constante necesidad instatisfecha, cuando me apabullan las dudas, no puedo soportar la calentura que empieza a doler y vos no das un solo paso al frente, es ahí cuando entiendo que mi única salvación posible es la ficción.
Creo estar volviendo a la etapa Hyde. Reconozco este estado de ánimo, este dolor de cuerpo. Esta necesidad abrumadora de abrir la boca y escribir. Estas ganas de no salir nunca de mi casa. ¿Pasara Papá? Pasará, Tachín.
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada