Odio el frío. ¿Lo dije? lo odio desde lo más profundo de mis víceras (taaan teatral iba a ser!).
Y odio más el frío cuando, como ahora, tengo que mendigar calor. Lo único bueno del frío, es tener que amarse debajo del acolchado, generando una atmósfera feromónica-romántica. Y claro, para eso, necesito más que fantasías. Necesito un otro. Esta claro, la culpa, es del invierno.
1 comentarios:
Malo, malo invierno
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