Yo creo que a esta altura de las circunstancias no vale la pena seguir creyendo en las casualidades. O en el azar. Démosle crédito al destino, se lo ganó. Ayer se sucedieron una encadenamiento de situaciones solo comprensibles en el marco del destino. Claramente uno puede elegir ignorar deliveradamente esas señales, puede no creer en nada y solo leer la situación como eventos casuales. ¿Que pasa cuando el mundo se empeña en decirnos algo y uno no escucha? Como el celular de La Chocha, que habiéndolo dado por perdido después de una larga noche de fiesta, apareció inerte, solo y tirado en la vereda al lado del auto, a los desprevenidos ojos de Samo. Estuvo ahí casi 4 horas. Samo TENÍA que mirar la vereda. Chocha supo toda la noche que ella no tenía su celular, pero extrañamente, sentía que no debía preocuparse. DESTINO.
Ayer pasaron otras cosas también. Cosas que nada tienen que ver con el destino, sino más bien con el DESaTINO humano. Hombres que hacen las veces de mujeres, mujeres que hacen las veces de hombres. Noches que se plantean teóricamente perfectas. Planificadas de antemano incluso. Noches descepcionantes. Y como marco, una horda de gnomos, de seres del bosque, de umpa-lumpas (traémelo a Johny Deep por dios). 10 mujercitas que entran y salen de la ronda para vivir sus historias pasionales, pero que van volviendo de a una. Compartiendo sus individualidades. Queriéndose en su diversidad. Que lindo que estuvo ayer....a pesar de todo.
2 comentarios:
En serio, que lindo!! Creer o reventar...pero asi fue como paso
Besos! Johi
Y como dijo el Pity... "otro día más en el planeta Tierra"
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