(...)
Y sabes qué, tu cara se me aparece. Vos te me apareces en mi cabeza y te hago culpable de mi miseria. ¡Hasta cuando te sueño me haces mal! Si no existieras, si no te hubiese visto nunca, si mi puto destino no me hubiese condenado a la desgracia de conocerte….Me convertiste en un deshecho humano, en algo sin valor, y en cada intento, en cada paso que trato de dar me hundo más en ese lugar a donde no vas a ir a buscarme. Te juro que trato de olvidarme de tu vos, trato de cerrar los ojos y no verte, trato muy fuerte de no desear acariciar tu piel, fracaso una y otra vez. Todo lo que tengo de vos son imágenes y recuerdos y de eso te hago culpable. (...)
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