No estoy cortada para el silencio.
Hablo compulsivamente, hablo conmigo la mayoría del tiempo.
No tengo a quien dedicarle mis pasiones.
Acumulo salvajismo, lágrimas y velas aromáticas para el amor....Que tonta, que lugar tan común, hablar de amor.
Hablemos de sexo mejor, que es más siglo 21. Hablemos de coger. O mejor no hablemos de nada. En este escenario año 2000 es mejor hacer silencio. No hay nada que decir. La nada absoluta. La pasión tres metros bajo tierra y los playmoviles -seres humanos- reducidos a mamiferos garchantes. ¿La vida como un teatro o el teatro de la vida?. Los hombres representan pijas, las mujeres nos disfrazamos de conchas. Los personajes, como en una buena obra de teatro, interactúan, se tocan, se provocan, solo que en este caso, lo hacen profilácticamente. Hay escenas más lentas, otras más veloces. Escenas incómodas. Otras ruidosas. Hay escenas extrañas, otra increíblemente malas. Pero en todas las obras de teatro, llega el clímax y el final. Aplausos, ovaciones que no siempre son merecidas.....No en vano nunca quise -ni pude- ser actriz.